El tren

¿Alguna vez has dudado de algo que todos repiten?
Capítulo 1

Mi madre aún nos prohíbe a mí y a mis hermanos pasar cerca de la estación, supongo que le da miedo que nos puedan confundir con alguno de ellos.

Lo cierto es que no recuerdo del todo bien aquella noche. Mis amigos y yo habíamos salido a celebrar el fin de exámenes y bebimos bastante.  Poco antes de las 11 todo parecía idílico, un grupo de compañeros riendo y bailando por las calles, sin saber que en unos pocos minutos sus vidas cambiarían para siempre.

Cuando el reloj marcaba las 11, el último tren del día llegó a la estación. Lo siguiente que recuerdo fue despertar en mi cama con una resaca insoportable y mi madre sentada a mi lado. Lloraba. Nunca le pregunté por qué. Sentía que había pasado algo grave y no me atrevía a decirle nada.

Desde ese día todo cambió. Las primeras semanas mi familia estuvo bastante tensa y apenas cruzábamos palabra. Mi grupo de amigos y yo nos distanciamos, así que tampoco tuve oportunidad de preguntar sobre el tema.

Pero poco a poco todo volvió a la normalidad, excepto por una cosa, la estación de tren había cerrado y estaba precintada por la policía.

Pasaron los años y seguí sin entender muy bien lo que había ocurrido esa noche. Busqué noticias en Internet, pero no encontré nada, no había ninguna posterior a aquel día. Durante todo ese tiempo pensé que simplemente había sido un accidente y que, como el pueblo estaba apartado de cualquier ciudad y tenía pocos habitantes, no aparecía en ninguna noticia. Decidí que era mejor no preguntar ni mencionarle el tema a nadie, algo dentro de mi me estaba protegiendo, porque en el fondo, tenía el presentimiento de que lo que había ocurrido esa noche era mucho más perturbador que un accidente.

Capítulo 2

La versión del accidente me acompañó durante años, hasta hace dos semanas. Estaba haciendo la comida cuando llamaron al timbre. No había nadie más en casa, así que tuve que apañarme para ir hasta la entrada. Cuando abrí no había nadie, miré a los lados, pero la calle estaba vacía. Estuve a punto de cerrar la puerta cuando vi un sobre en el suelo. Dudé unos segundos y después lo cogí.

Entré en casa y puse el sobre en la mesa de la cocina. No tenía remitente ni destinatario. Pensé que podía ser para mis padres, pero la intriga pudo conmigo y acabé abriéndolo.

Al ver el contenido un escalofrío recorrió mi cuerpo. Reconocí la fotografía inmediatamente, era de esa noche, la del accidente. Se me aceleró el pulso al observar a mi grupo de amigos y a mí en la estación del tren, sonriendo mientras yo sujetaba la cámara. Al examinar la imagen detalladamente noté que el reloj de la estación marcaba las 11 de la noche. Sin embargo, no había ningún tren allí, de hecho, no había nadie más aparte de nosotros, estábamos solos.

Comencé a marearme. No entendía como había reconocido la imagen tan rápidamente, aunque estaba seguro de que pertenecía a esa fecha. Intenté mantener la calma y respirar, pero acabé perdiendo el conocimiento.

Me desperté a la noche, aturdido y sudoroso, sin saber muy bien donde estaba. A medida que iba desvelándome comprendí que me encontraba en el hospital. Justo cuando me iba a levantar de la cama apareció mi madre con el médico. Corrió a abrazarme y me explicó que me había encontrado tirado en el suelo de la cocina. Empezó a contarme lo preocupada que estaba y el susto que se había llevado, sin embargo, yo solo tenía una cosa en mente, la fotografía. La interrumpí y le pregunté por el sobre, pero no debió entenderme porque se quedó en silencio. Volví a preguntarle y me contestó que no sabía de qué hablaba. Empecé a relatar todo lo que recordaba, que estaba cocinando y llamaron a la puerta, el sobre sin remitente y la fotografía que contenía. Estuve a punto de explicarles lo que aparecía en la foto cuando me di cuenta de cómo me miraban mi madre y el médico. Ninguno entendía lo que decía, así que me callé, intentando pensar como explicarles lo que había ocurrido. Justo cuando iba a volver a hablar el médico me interrumpió.

-Debe de estar muy cansado, será mejor que lo lleve a casa – exclamó mientras miraba a mi madre.

-Sí, será lo mejor – respondió ella mirándome.

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